Una pregunta incómoda sobre cómo construimos nuestras explicaciones del universo

Agus: Hay una cosa que no me convence de lo que estás planteando. Hablas de materia oscura y energía oscura como si fueran dos enormes parches colocados sobre una cosmología que ya no sabemos cómo sostener.
Tina: No. Y sería injusto decirlo así. El problema que planteo es anterior: ¿qué sabemos exactamente cuando decimos que existe algo que no observamos directamente?
Agus: Sabemos que produce efectos observables.
Tina: Sí.
Agus: Entonces no entiendo la objeción.
Tina: Porque una cosa es observar un efecto y otra identificar inequívocamente su causa.
Agus: Pero la ciencia hace eso continuamente. No vemos directamente todas las entidades que postulamos y, sin embargo, inferimos su existencia por sus efectos.
Tina: Naturalmente. La falta de observación directa no invalida una hipótesis.
Agus: Bien.
Tina: Pero tampoco convierte automáticamente una inferencia en una observación.
Agus: ¿Y qué importancia tiene esa diferencia?
Tina: Toda la que queramos darle a la honestidad epistemológica.
Agus: Ponme un ejemplo.
Tina: Observamos que una galaxia gira de una determinada manera. Calculamos qué comportamiento esperaríamos a partir de la materia que podemos detectar y encontramos una discrepancia. Hasta ahí tenemos una observación y una inferencia física. Después proponemos que existe una cantidad adicional de materia que no vemos y que explica la diferencia.
Agus: Materia oscura.
Tina: Exactamente.
Agus: Y esa hipótesis no depende de una sola galaxia.
Tina: No.
Agus: También aparece en cúmulos, en la formación de estructuras y en las lentes gravitacionales.
Tina: Sí. Y eso es precisamente lo que hace tan poderosa la hipótesis.
Agus: Entonces estamos de acuerdo.
Tina: Hasta aquí, sí.
Agus: ¿Dónde empieza el desacuerdo?
Tina: En el salto que convierte «la materia oscura explica un conjunto extraordinario de observaciones» en «por tanto, la única pregunta científica razonable es cómo es la materia oscura».
Agus: ¿Y cuál sería la otra pregunta?
Tina: «¿Podrían algunos de esos mismos fenómenos ser propiedades emergentes de algo que ya sabemos que forma parte de nuestra descripción física del universo?».
Agus: ¿El espacio-tiempo?
Tina: El espacio-tiempo, su geometría, su estructura profunda o alguna propiedad todavía desconocida de la gravedad.
Agus: Eso es muy distinto de decir que la materia oscura no existe.
Tina: Precisamente. No estoy diciendo que no exista.
Agus: Entonces ¿qué estás diciendo?
Tina: Que quizá estamos confundiendo una pregunta causal con una respuesta ontológica.
Agus: Pero eso puede convertirse en una trampa filosófica. Si todo puede interpretarse de otra manera, ninguna teoría termina de estar establecida.
Tina: No. Precisamente por eso necesitamos criterios para decidir entre interpretaciones.
Agus: ¿Cuáles?
Tina: Capacidad explicativa, coherencia, simplicidad, poder predictivo, compatibilidad con las observaciones y, sobre todo, posibilidad de distinguir experimentalmente una hipótesis de sus rivales.
Agus: Es decir, ciencia.
Tina: Exactamente.
Agus: Entonces no veo qué tiene de revolucionario.
Tina: Quizá nada. Pero hay una diferencia entre conocer esas reglas y aplicarlas con la misma intensidad a todas las posibilidades.
Agus: ¿Estás acusando a la cosmología de no hacerlo?
Tina: Estoy preguntando si lo hacemos suficientemente.
Agus: Eso es mucho más difícil de demostrar.
Tina: Por eso no lo presento como un hecho. Lo presento como una cuestión que merece ser examinada.
Agus: Empecemos entonces por el modelo que quieres cuestionar.
Tina: No quiero cuestionarlo. Quiero que lo pongamos sobre la mesa.
Agus: ΛCDM.
Tina: Sí.
Agus: Λ representa la constante cosmológica, que en el modelo se utiliza para describir la energía oscura. CDM significa Cold Dark Matter, materia oscura fría.
Tina: Y junto a ellas tenemos la materia ordinaria.
Agus: Exactamente. Es un modelo de concordancia porque consigue describir una enorme cantidad de observaciones cosmológicas con un conjunto relativamente pequeño de componentes y parámetros.
Tina: Ésa es una razón muy poderosa para tomarlo en serio.
Agus: No parece que quieras concederle demasiado.
Tina: Le estoy concediendo exactamente lo que merece.
Agus: ¿Y qué merece?
Tina: Que una hipótesis que conecta tantas observaciones y ha sobrevivido tantos contrastes tenga una posición privilegiada mientras no aparezca una alternativa que haga algo mejor.
Agus: Entonces estamos de acuerdo.
Tina: Otra vez, hasta aquí.
Agus: ¿Qué falta?

Tina: Recordar que «posición privilegiada» no significa «posición única».
Agus: Esa imagen explica muy bien el problema. Se puede ver que ΛCDM no es simplemente «una teoría sobre materia oscura».
Tina: Y también puede ver algo más importante: el modelo utiliza componentes cuya naturaleza física seguimos intentando comprender.
Agus: Pero cuidado. Que no conozcamos la naturaleza de algo no significa que no exista.
Tina: De acuerdo.
Agus: Y ahí es donde tu metáfora de los unicornios puede ser peligrosa.
Tina: ¿Por qué?
Agus: Porque un unicornio invisible que explicara cualquier cosa sería una hipótesis vacía. Pero la materia oscura no es eso. Tiene una función precisa dentro de modelos que producen consecuencias observables.
Tina: Estoy de acuerdo.
Agus: Entonces no puedes ponerlas al mismo nivel.
Tina: No las pongo.
Agus: ¿Qué comparación haces entonces?
Tina: Una comparación epistemológica. No pregunto si la materia oscura es un unicornio. Pregunto si, cuando una entidad se postula para explicar determinados efectos, debemos seguir investigando otras estructuras capaces de producir esos efectos.
Agus: Eso sí es razonable.
Tina: Y además es simétrico.
Agus: ¿Simétrico?
Tina: Si mañana alguien desarrolla una teoría de grumos del espacio-tiempo y me dice que explica la rotación galáctica, la expansión acelerada, las lentes gravitacionales y la formación de estructuras con menos supuestos que ΛCDM, no quiero que nadie la acepte porque es bonita.
Agus: ¿Entonces?
Tina: Quiero que la someta a las mismas exigencias que ΛCDM.
Agus: Y si falla…
Tina: La abandonamos.
Agus: ¿Y si funciona?
Tina: La estudiamos.
Agus: ¿Y si funciona mejor?
Tina: Entonces sería irresponsable no tomarla en serio.
Agus: Eso ya no suena heterodoxo.
Tina: La ciencia no tiene obligación de ser heterodoxa. Tiene obligación de ser rigurosa.
Agus: Pero tus grumos tienen un problema enorme.
Tina: Lo sé.
Agus: No son una teoría física.
Tina: Todavía no.
Agus: No tienen una formulación matemática desarrollada.
Tina: No.
Agus: No tienen predicciones cuantitativas.
Tina: No.
Agus: Entonces no puedes presentarlos como explicación de nada.
Tina: Correcto.
Agus: ¿Entonces para qué están aquí?
Tina: Para cambiar una pregunta.
Agus: ¿Cuál?
Tina: En lugar de preguntar únicamente «¿qué materia invisible produce esta gravedad?», preguntar «¿qué propiedades de la estructura del espacio-tiempo podrían producir el mismo efecto?».
Agus: Pero eso es solamente una posibilidad.
Tina: Sí.
Agus: Una posibilidad no es una explicación.
Tina: Exactamente.
Agus: Entonces admites que todavía no tienes una explicación.
Tina: Por supuesto.
Agus: ¿Y pretendes que te tome en serio?
Tina: Si me tomas en serio porque tengo una explicación, no.
Agus: ¿Entonces?
Tina: Si me tomas en serio porque estoy formulando una pregunta que puede conducir a una explicación contrastable, sí.
Agus: Eso es una diferencia importante.
Tina: Es la diferencia entre defender una teoría y defender un programa de investigación.

Agus: Hay una palabra que todavía no has mencionado.
Tina: ¿Cuál?
Agus: Ockham.
Tina: Estaba esperándola.
Agus: La navaja de Ockham favorece al modelo más sencillo.
Tina: No exactamente.
Agus: ¿No?
Tina: No dice que lo más sencillo sea verdadero. Dice, en términos generales, que no deberíamos introducir complejidad innecesaria cuando las explicaciones compiten con una capacidad explicativa comparable.
Agus: Entonces puede favorecer a ΛCDM.
Tina: Puede.
Agus: Y puede destruir tus grumos.
Tina: Puede.
Agus: Entonces tu propio principio está en tu contra.
Tina: Solo si asumimos que ya sabemos cuál de las dos arquitecturas es más sencilla.
Agus: ¿Y no lo sabemos?
Tina: No mientras una de ellas ni siquiera haya sido desarrollada hasta el punto de poder compararla seriamente.
Agus: Eso es bastante incómodo.
Tina: La comparación de teorías suele serlo.
Agus: Entonces no quieres que aceptemos una alternativa más sencilla.
Tina: Quiero que descubramos cuál es más sencilla.
Agus: ¿Y si resulta que es ΛCDM?
Tina: Perfecto.
Agus: ¿Y si resulta que no?
Tina: También perfecto.
Agus: Eso es una respuesta muy cómoda.
Tina: Solo para quien está dispuesto a dejar que la realidad decida.

Agus: Hasta ahora todo lo que dices podría aplicarse a cualquier teoría científica. ¿Por qué la cosmología actual necesita especialmente esta reflexión?
Tina: Porque estamos intentando describir el universo entero con observaciones necesariamente parciales.
Agus: Eso es inevitable.
Tina: Sí. Y además estamos intentando conectar escalas extraordinariamente distintas: partículas, campos, galaxias, estructuras cósmicas y evolución del universo.
Agus: Lo cual exige modelos.
Tina: Naturalmente.
Agus: Entonces volvemos al principio.
Tina: Sí. Los modelos son indispensables.
Agus: Pero…
Tina: Pero no debemos olvidar que un modelo es una representación de la realidad, no la realidad misma.
Agus: Eso parece trivial.
Tina: Lo es hasta que olvidamos que lo es.
Agus: Y entonces apareció el James Webb.
Tina: Sí.
Agus: Y aquí creo que estás tentada de utilizarlo como un martillo.
Tina: No quiero utilizarlo como un martillo.
Agus: Pues el Webb ha proporcionado suficientes sorpresas como para que mucha gente haya empezado a hablar de crisis cosmológica.
Tina: Y algunas de esas supuestas crisis se han suavizado después.
Agus: Exactamente.
Tina: Lo cual es una de las razones por las que debemos ser prudentes.
Agus: Entonces dilo claramente.
Tina: El James Webb no ha demostrado que ΛCDM sea falso.
Agus: Bien.
Tina: Tampoco ha demostrado que la materia oscura o la energía oscura no existan.
Agus: Bien.
Tina: Lo que sí ha hecho es mostrarnos un universo temprano capaz de sorprendernos mucho más de lo que algunas expectativas sugerían.
Agus: Eso sí.
Tina: Webb ha encontrado galaxias muy brillantes en épocas extremadamente tempranas, agujeros negros sorprendentemente masivos y sistemas cuya evolución obliga a revisar cómo imaginamos determinados procesos de formación y crecimiento. Algunas interpretaciones iniciales se han corregido o matizado al incorporar mejor la física de los agujeros negros y de las poblaciones estelares.
Agus: Y en 2026 tenemos incluso observaciones que apuntan a agujeros negros que pudieron formarse antes de que existieran galaxias maduras a su alrededor.
Tina: Sí. NASA presentó en mayo de 2026 observaciones de Webb interpretadas como evidencia de agujeros negros supermasivos que pudieron ser enormes desde etapas muy tempranas, sin necesitar el escenario clásico de crecimiento a partir de semillas estelares dentro de una galaxia ya establecida. Eso obliga a revisar determinados escenarios de formación, pero no constituye por sí mismo una refutación de ΛCDM.
Agus: Entonces aquí tienes exactamente lo que defendías: una observación sorprendente no decide por sí sola qué debemos cambiar.
Tina: Sí.
Agus: Puede ser el modelo.
Tina: Sí.
Agus: Puede ser nuestra interpretación.
Tina: Sí.
Agus: Puede ser un proceso astrofísico que no habíamos modelizado correctamente.
Tina: Sí.
Agus: Y solo después debemos considerar que quizá el marco profundo necesite una modificación.
Tina: Exactamente.
Agus: Pero hay algo que me preocupa de tu argumento. Si cada anomalía puede resolverse diciendo «quizá necesitemos otro marco», nunca estaremos satisfechos.
Tina: Al contrario. La satisfacción científica debería llegar cuando una explicación haga predicciones que sobrevivan a las pruebas.
Agus: Entonces necesitas predicciones.
Tina: Sí.
Agus: Diferencias observables.
Tina: Sí.
Agus: Y experimentos capaces de decidir entre alternativas.
Tina: Sí.
Agus: No basta con que los grumos sean una idea elegante.
Tina: No.
Agus: Ni con que parezcan filosóficamente atractivos.
Tina: No.
Agus: Ni con que permitan contar una historia más bonita.
Tina: Tampoco.
Agus: Entonces estamos bastante cerca.
Tina: ¿De qué?
Agus: De que tu propuesta sea científicamente respetable.
Tina: No necesito que lo sea porque sea mía. Necesito que sea investigable.
Agus: Y si no puede serlo…
Tina: La descartamos.
Agus: Hablemos entonces de las lentes gravitacionales.
Tina: Bien.
Agus: Aquí la materia oscura parece tener una ventaja enorme. Vemos cómo la luz se curva alrededor de estructuras que no parecen contener suficiente materia visible para producir esa curvatura.
Tina: Sí.
Agus: Y no hablamos simplemente de que la luz «parezca desviarse». La relatividad general describe la gravedad mediante la geometría del espacio-tiempo, y la luz sigue las trayectorias determinadas por esa geometría.
Tina: Exactamente.
Agus: Entonces, si la geometría está deformada, necesitamos saber qué produce esa geometría.
Tina: Sí.
Agus: Y la respuesta estándar es masa-energía.
Tina: Sí.
Agus: Incluida la materia oscura.
Tina: Sí.
Agus: Entonces no puedes decir que la lente es «el propio espacio-tiempo» y dar el problema por resuelto.
Tina: No.
Agus: Porque necesitamos explicar qué genera la curvatura.
Tina: Exactamente.
Agus: Entonces tus grumos no solucionan nada.
Tina: Todavía no.
Agus: ¿Y qué podrían solucionar?
Tina: Si la estructura microscópica del espacio-tiempo tuviera grados de libertad propios capaces de generar, bajo determinadas condiciones, una geometría efectiva que reprodujera los efectos que atribuimos a una distribución de materia, entonces tendríamos una explicación diferente.
Agus: «Si».
Tina: Es una palabra muy importante en ciencia.
Agus: También es una palabra que permite esconder cualquier cosa.
Tina: Solo si después no viene una predicción.
Agus: Entonces otra vez la misma exigencia.
Tina: Porque es la correcta.

Agus: Hay otra cuestión. Hablas de «densidad» del espacio-tiempo y de «grumos». Eso puede hacer pensar que estás imaginando el espacio como una especie de fluido material.
Tina: Y sería una mala interpretación.
Agus: Entonces acláralo.
Tina: «Grumo» es una metáfora intuitiva, no una afirmación de que exista una sustancia parecida al agua ocupando el espacio.
Agus: Bien.
Tina: Lo que intento señalar es la posibilidad de que la geometría que describimos suavemente a gran escala tenga una estructura más profunda, dinámica o discreta.
Agus: Eso sí tiene precedentes en física teórica.
Tina: Existen distintos programas de investigación que exploran relaciones entre gravedad, geometría y estructura cuántica del espacio-tiempo.
Agus: Pero ninguno de ellos demuestra tus grumos.
Tina: No.
Agus: Y tampoco deberíamos mezclar esos programas con tu propuesta como si fueran la misma cosa.
Tina: Estoy de acuerdo.

Agus: Entonces tampoco puedes utilizar a Rovelli, Smolin, Sorkin o Verlinde como autoridades que avalen tu hipótesis.
Tina: No quiero hacerlo.
Agus: Eso me tranquiliza.
Tina: Una analogía o una familia de ideas puede inspirar una pregunta. No puede sustituir la demostración.
Agus: Bien.
Tina: Si mi propuesta necesita apellidos para parecer más científica, ya ha empezado mal.
Agus: Esa frase sí te la compro.
Agus: Nos queda la energía oscura.
Tina: Sí.
Agus: Aquí hay una diferencia importante respecto a la materia oscura.
Tina: Claro.
Agus: La materia oscura se introduce para explicar, entre otras cosas, efectos gravitatorios asociados a la formación y dinámica de estructuras. La energía oscura se relaciona con la expansión cósmica acelerada.
Tina: Correcto.
Agus: Y ambas reciben el mismo adjetivo: «oscura».
Tina: Pero no representan necesariamente la misma clase de cosa.
Agus: Exacto.
Tina: Y eso es importante para nuestro argumento.
Agus: ¿Por qué?

Tina: Porque «oscuro» no significa una entidad física concreta. Significa, en este contexto, que desconocemos la naturaleza de aquello que hemos introducido para describir determinados efectos.
Agus: La NASA sigue describiendo la materia oscura como aproximadamente el 27 % y la energía oscura como aproximadamente el 68 % del contenido de materia-energía del universo, dentro del marco cosmológico utilizado.
Tina: Y fíjate en algo interesante.
Agus: ¿Qué?
Tina: La enorme proporción que atribuimos a componentes cuya naturaleza fundamental seguimos sin conocer debería producirnos curiosidad científica, no vergüenza.
Agus: Estoy de acuerdo.
Tina: No es un fracaso que no sepamos todavía qué son.
Agus: Entonces ¿qué te preocupa?
Tina: Que podamos acostumbrarnos tanto a utilizarlos que dejemos de sentir la necesidad de preguntar si existen otras descripciones más profundas.
Agus: Pero esas preguntas existen.
Tina: Sí.
Agus: La propia cosmología estudia alternativas: energía oscura dinámica, modificaciones de la gravedad, distintos modelos de materia oscura…
Tina: Lo sé.
Agus: Entonces otra vez exageras el problema.
Tina: Quizá.
Agus: ¿Quizá?
Tina: Porque mi pregunta no es si existen alternativas en la literatura. Es si las alternativas reciben la inversión intelectual que merecen en proporción a su capacidad potencial para resolver varios problemas simultáneamente.
Agus: Eso ya es muy difícil de medir.
Tina: Sí.
Agus: Pero no es una cuestión absurda.
Tina: Eso es todo lo que pretendo.
Agus: Creo que ya veo dónde está realmente tu tesis.
Tina: Dímela.
Agus: No estás diciendo: «La materia oscura no existe».
Tina: No.
Agus: Tampoco: «La energía oscura es falsa».
Tina: No.
Agus: Ni: «El espacio-tiempo está hecho de grumos».
Tina: No.
Agus: Estás diciendo que hemos de distinguir entre la evidencia de un fenómeno y la ontología que utilizamos para explicarlo.
Tina: Sí.
Agus: Y que, cuando una explicación tiene mucho éxito, debemos confiar en ella sin convertir esa confianza en una prohibición de buscar alternativas.
Tina: Sí.
Agus: Y que las alternativas solo merecen sobrevivir si consiguen hacer algo que la ciencia pueda comprobar.
Tina: Sí.
Agus: Entonces tu verdadera navaja no corta teorías. Corta certezas prematuras.
Tina: Ahora empiezas a entenderme.

Agus: Pero todavía puedo atacarte.
Tina: Me preocuparía que no pudieras.
Agus: Supongamos que mañana aparece una teoría de la estructura del espacio-tiempo que explica la materia oscura, la energía oscura, las lentes gravitacionales, la formación de galaxias y además reproduce todas las predicciones de ΛCDM.
Tina: Entonces habría que estudiarla inmediatamente.
Agus: Aunque fuera muchísimo más complicada.
Tina: Si fuera muchísimo más complicada y no ofreciera ninguna ventaja predictiva, Ockham estaría contra ella.
Agus: Bien.
Tina: Pero supongamos ahora lo contrario.
Agus: ¿Qué?
Tina: Que explica esos fenómenos con menos supuestos independientes y además predice un efecto nuevo que observamos después.
Agus: Entonces sería extraordinariamente interesante.
Tina: Exactamente.
Agus: Incluso si contradijera una teoría muy establecida.
Tina: Precisamente entonces.
Agus: Porque la ciencia no conserva teorías por antigüedad.
Tina: Ni las destruye por novedad.
Agus: Las compara con la realidad.
Tina: Ése es el punto.
Agus: Hay algo más profundo detrás de todo esto.
Tina: ¿Qué?
Agus: Cuando un científico trabaja durante veinte años dentro de un marco teórico, no solo está defendiendo una teoría. Ha construido dentro de ella su lenguaje, sus problemas, sus técnicas, su carrera y probablemente buena parte de su intuición.
Tina: Sí.
Agus: Entonces cambiar de marco tiene un coste enorme.
Tina: Enorme.
Agus: Y eso significa que puede existir una razón práctica para intentar arreglar el modelo antes de abandonarlo.
Tina: Por supuesto.
Agus: Entonces el conservadurismo científico no es necesariamente irracional.
Tina: En absoluto.
Agus: Puede ser incluso una virtud.
Tina: Lo es cuando protege conocimientos que funcionan.
Agus: Y puede convertirse en un defecto cuando impide preguntar.
Tina: Exactamente.
Agus: Entonces tampoco quieres una revolución permanente.
Tina: Sería tan mala como una ortodoxia permanente.
Agus: ¿Qué quieres entonces?
Tina: Competencia.
Agus: ¿Entre teorías?
Tina: Entre explicaciones.
Agus: ¿Y qué gana?
Tina: La que resista mejor el contacto con la realidad.
Agus: Incluso si no es la que esperábamos.
Tina: Sobre todo si no es la que esperábamos.

Agus: Entonces los grumos podrían ser perfectamente falsos.
Tina: Sí.
Agus: Y la materia oscura podría ser exactamente lo que creemos.
Tina: Sí.
Agus: Y la energía oscura podría ser una constante cosmológica.
Tina: Sí.
Agus: Y podría ocurrir que el espacio-tiempo no tenga ninguna de esas estructuras que imaginas.
Tina: Sí.
Agus: Entonces, ¿qué queda de tu propuesta si todo eso resulta ser cierto?
Tina: Queda la pregunta.
Agus: ¿Solo eso?
Tina: Una buena pregunta científica puede valer mucho más que una mala respuesta.
Agus: Pero necesitamos respuestas.
Tina: Naturalmente.
Agus: Entonces no podemos vivir eternamente preguntando.
Tina: No.
Agus: ¿Cuándo debemos dejar de preguntar?
Tina: Cuando los datos nos hayan obligado a dejar de hacerlo.
Agus: Eso puede no ocurrir nunca.
Tina: Entonces tendremos que seguir.
Agus: ¿Y eso no es desesperante?
Tina: No.
Agus: ¿Por qué?
Tina: Porque significa que el universo todavía tiene algo que enseñarnos.
Agus guardó silencio durante unos segundos.
Agus: Hay una última cosa que quiero saber.
Tina: Dime.
Agus: Si fueras tú quien tuviera que decidir dónde poner ahora el dinero, el tiempo y el talento de una generación de físicos, ¿qué harías?
Tina: No elegiría entre «materia oscura» y «grumos».
Agus: ¿Entonces?
Tina: Financiaría investigaciones capaces de distinguir entre explicaciones rivales.
Agus: ¿Aunque alguna de ellas tenga pocas probabilidades?
Tina: Si la prueba es barata y decisiva, sí. Si es carísima y apenas informativa, no.
Agus: Eso es bastante pragmático.
Tina: La epistemología también necesita economía.
Agus: ¿Y qué buscarías?
Tina: Aquellas observaciones en las que diferentes marcos hacen predicciones diferentes.
Agus: ¿No simplemente más datos?
Tina: Más datos no siempre significan más conocimiento.
Agus: ¿Qué significa entonces más conocimiento?
Tina: Más capacidad para distinguir entre explicaciones.
Agus: Eso es interesante.
Tina: Es fundamental.
Agus: Porque cien observaciones que todas confirman indistintamente dos teorías no valen tanto, para decidir entre ellas, como una sola observación en la que predicen cosas diferentes.
Tina: Exactamente.
Agus: Entonces la pregunta más fértil no sería «¿qué teoría tiene más datos a favor?».
Tina: A veces no.
Agus: Sería «¿qué observación podría obligarnos a elegir?».
Tina: Ahora sí.
Agus: Creo que ya sé qué me molesta de tu propuesta.
Tina: ¿Qué?
Agus: Que no me permites esconderme detrás de una teoría que funciona.
Tina: No quiero quitarte una teoría que funciona.
Agus: Quieres quitarme el derecho a confundir que funcione con que sea definitivamente verdadera.
Tina: Exactamente.
Agus: Y tú tampoco puedes esconderte detrás de una alternativa bonita.
Tina: Exactamente.
Agus: Porque si los grumos no producen predicciones, no son una teoría.
Tina: Correcto.
Agus: Si producen predicciones y fallan, desaparecen.
Tina: Correcto.
Agus: Si producen predicciones y funcionan, entonces empieza el verdadero trabajo.
Tina: Sí.
Agus: Compararlas con las de ΛCDM.
Tina: Sí.
Agus: Y dejar que gane la realidad.
Tina: No. Hay una cosa más.
Agus: ¿Cuál?
Tina: Dejar que gane incluso cuando la realidad nos obliga a perder.
Agus sonrió.
Agus: Eso sí que es una definición incómoda de ciencia.
Tina: Por eso me gusta.
Agus: Entonces quizá no necesitamos unicornios.
Tina: Quizá.
Agus: Ni grumos.
Tina: Quizá tampoco.
Agus: Ni siquiera sabemos todavía qué necesitamos.
Tina: Exactamente.
Agus: Pero sí sabemos qué debemos hacer.
Tina: ¿Qué?
Agus: Mirar mejor.
Tina levantó los ojos hacia el cielo.
Tina: Y pensar mejor lo que estamos mirando.
Agus: Eso parece sencillo.
Tina: Lo difícil es hacerlo.
Agus: ¿Y si después descubrimos que teníamos razón?
Tina: Entonces tendremos una teoría.
Agus: ¿Y si descubrimos que estábamos equivocados?
Tina: Entonces tendremos algo todavía más valioso.
Agus: ¿Qué?
Tina: Una pista sobre cómo es realmente el universo.

A. Barahona


