
Cierto, no existen «personas ilegales» de por sí. Lo que puede ser ilegal es su situación al respecto de las normas de un país.
Cuando se dice que una persona es ilegal se está refiriendo siempre metonímicamente a su situación en relación a las normas de un país, no en relación a su esencia ontológica como persona.
Ninguna persona de dos dedos de frente debería requerir una explicación como ésta, pero en virtud de lo que los medios de comunicación nos muestran parece ser que es necesario, lamentablemente.
A. Barahona.