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¿Quién ganó realmente el debate? (y IV)

(Serie: «Para adolescentes»)

Volvamos al debate: ¿podemos juzgarlo ahora?

Después de aprender qué es un buen argumento y cómo reconocer las falacias, ha llegado el momento de volver al caso que inició nuestro viaje.

Agus: Ha llegado el momento.

Tina: ¿De qué?

Agus: De volver al debate.

Tina: ¿Y qué ha cambiado desde que lo vimos por primera vez?

Agus: Antes solo tenía opiniones.

Tina: ¿Y ahora?

Agus: Ahora tengo preguntas.

Tina: ¿Qué clase de preguntas?

Agus: ¿Presenta pruebas? ¿Sus conclusiones se deducen realmente de esas pruebas? ¿Responde a lo que la otra persona ha dicho o cambia de tema?

Tina: Entonces ya no estás buscando quién habla mejor.

Agus: Estoy intentando averiguar quién razona mejor.


Tina: Imagina que una de las dos participantes habla con muchísima seguridad.

Agus: Eso no demuestra nada.

Tina: Muy bien.

Agus: También podría equivocarse.

Tina: Imagina ahora que la otra duda unos segundos antes de responder.

Agus: Tampoco demuestra nada.

Tina: ¿Por qué?

Agus: Porque pensar antes de responder no convierte un argumento en verdadero ni en falso.

Tina: Exactamente.

Agus: Empiezo a fijarme mucho menos en las personas y mucho más en las ideas.


Agus: Creo que ya entiendo por qué tanta gente llega a conclusiones distintas viendo el mismo debate.

Tina: ¿Por qué crees que ocurre?

Agus: Porque muchas personas pesan cosas distintas.

Tina: Explícamelo.

Agus: Algunas valoran quién habla con más seguridad.

Tina: Sí.

Agus: O quién responde más deprisa.

Tina: También.

Agus: O quién parece más simpático.

Tina: Exacto.

Agus: Pero esas cosas no pesan igual que las pruebas y los razonamientos.

Tina: Acabas de descubrir una diferencia fundamental.


Agus: Entonces… ¿quién ganó realmente aquel debate?

Tina: Después de todo lo que hemos aprendido, ¿qué responderías tú?

Agus: Que esa ya no es la pregunta más importante.

Tina: ¿Cuál lo es?

Agus: ¿Qué argumentos fueron sólidos y cuáles no?

Tina: Exactamente.

Agus: Puede que una persona acertara en unas cosas y se equivocara en otras.

Tina: Como nos ocurre a todos.

Agus: Y puede que yo mismo cambie de opinión si encuentro pruebas mejores.

Tina: Y eso no es una debilidad porque…

Agus: ¡Es una forma de aprender!

Tina: ¡Exacto! ¿Recuerdas cómo empezó todo?

Agus: Sí. Yo solo quería saber quién había ganado un debate.

Tina: ¿Y qué has descubierto al final?

Agus: Que lo verdaderamente importante no es aprender a elegir un ganador.

Tina: ¿Entonces?

Agus: Es aprender a pensar con más cuidado.

Tina: Ése era el verdadero debate desde el principio.

(Agus sonrió mientras guardaba definitivamente el móvil en el bolsillo. El vídeo había terminado hacía tiempo. Sin embargo, la conversación más interesante acababa de empezar, y lo acompañaría durante el resto de su vida.)

A. Barahona

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